
Termina la faena, qué se hace con la planta modular
Introducción
Cuando se evalúa una planta modular de tratamiento, casi toda la conversación ocurre antes de la instalación: cuánto demora el montaje, qué obra civil necesita, cuándo entra en operación.
Después la faena termina, y ahí aparece una pregunta que rara vez estaba en la evaluación inicial, pero que es importante: qué se hace con la planta.
La respuesta no es la misma para todos los proyectos, pero tiene algo en común. Se decide antes, en el montaje. Una planta que se puede retirar y volver a operar en otro proyecto no cuesta lo mismo que una que sirvió para un solo proyecto, aunque el precio de compra haya sido idéntico.
1. Tres destinos, no uno
Al cierre de faena una planta modular puede trasladarse al próximo proyecto de la misma empresa, quedarse operando si la instalación pasa de construcción a operación con dotación permanente, o venderse a un tercero. Los tres son válidos, pero podría aparecer un problema si es que no se eligió ninguno de antemano y la planta queda detenida en un patio esperando una decisión.
2. El retiro se decide en el montaje
Si la planta se montó sobre estructura metálica, con conexiones bridadas y obra civil mínima, el retiro es una maniobra de días. Si se resolvió con fundaciones ejecutadas en terreno, empalmes soldados y canalizaciones embebidas, el retiro se puede volver una demolición y ser mucho más demoroso.
Lo mismo aplica al registro. Es necesario tener toda la documentación, los planos as-built, hoja de equipos y parámetros de operación, para que la planta llegue al próximo proyecto sabiendo para cuánta dotación sirve y en qué estado está.
3. Desmontar no es lo mismo que cerrar
El cierre incluye el vaciado y la disposición de los lodos, la limpieza de los estanques, la desconexión de los empalmes y el cierre de los permisos sanitarios y ambientales asociados a la descarga. Los lodos finales de una planta de aguas servidas son un residuo que se debe disponer de la misma forma en la que manejaron los residuos durante su operación, que es la aprobada sanitariamente. Es la partida suele olvidarse antes del cierre y desconectar antes de vaciar puede llevar a problemas para la limpieza de la planta y la disposición final de los lodos.
4. Entre un proyecto y el siguiente
Una planta que va a quedar almacenada se deteriora si se guarda sucia y húmeda. Antes de guardarla: lavado y secado de estanques, protección de sopladores y bombas, revisión de difusores y sellado de tableros. Y antes de reinstalarla, una revisión de estado y un redimensionamiento, porque la dotación del próximo proyecto puede variar.
Conviene dejar definido desde el inicio quién hace esa puesta a punto y con qué presupuesto. No es una partida que aparezca sola en el cierre de faena.
Conclusión
Cuando una planta modular alcanza para dos o tres faenas, el costo real por proyecto no es el precio de compra. Es ese precio dividido por los proyectos para los que la planta efectivamente sirve, más el retiro, el traslado y la puesta a punto de cada ciclo. Esa cuenta cambia la decisión de compra, y solo se puede hacer si el retiro estaba previsto desde el diseño.
En BAYCO diseñamos e instalamos plantas modulares de tratamiento de aguas servidas para faenas y campamentos. Si estás especificando una planta para un proyecto con fecha de término, conversemos cómo dejarla preparada desde el montaje para poder retirarla optimizando la inversión.